viernes, 11 de noviembre de 2016

XXXI Día del Minibasquet: plátano sí, Coca-Cola no

El post de esta semana no va de ecología ni de consumo de proximidad. Esta semana soy una madre indignada.

Hace unos días tuvo lugar la celebración en Zaragoza de la XXXI Día del Minibasket, un acontecimiento deportivo en el que 2000 niños (y niñas, que el neutro es políticamente incorrecto) categoría alevín tuvieron la oportunidad de participar en un torneo amistoso en las pistas del Pabellón Príncipe Felipe. Entre ellos, mi hijo de 9 años.

Se disputaron hasta 75 partidos, padres, madres, abuelos en las gradas, personalidades de la política y del baloncesto hicieron acto de presencia en una jornada dedicada a animar a los jóvenes a hacer deporte. El deporte es trabajo en equipo, es esfuerzo y superación personal. El deporte es salud. Pero cuando mi hijo me contó que al final del partido les habían obsequiado con un diploma y una lata de Coca-Cola, tuve la impresión que a los organizadores se les había escapado eso de mens sana in corpore sano.




Hace bastantes años que no bebo un refresco, aunque no voy a ser yo la que diga que nunca he probado una Coca-Cola o que no he dejado que mi hijo -este verano por primera vez- haya tomado ese jarabe. Y a veces come alguna chuche que le regala una tía o una abuela, come patatas fritas y hamburguesa en un cumpleaños infantil... Soy bastante lavacerebros con el tema de la alimentación en lo que respecta a la educación de mi hijo contando siempre con que la familia está para poner el contrapunto. 

Pero hay un matiz importante: son ocasiones excepcionales vinculadas al ocio. Permitir que Coca-Cola patrocine un evento deportivo escolar infantil desplegando carteles publicitarios por todo el recinto y que les regale a los chicos una lata con su no nombre impreso al terminar el encuentro es, en mi opinión, obsceno. Con lema "El sabor que te mueve" Coca-Cola pretende grabar en las mentes de nuestros hijos la asociación de términos deporte-salud-refresco. No, no y no. 




Una lata de Coca-Cola lleva 35 gramos de azúcar lo que equivale aproximadamente a diez cucharillas. La OMS calcula que el límite de seguridad para el consumo de azúcar se encuentra en unos 50 gramos diarios y su recomendación es no superar los 25 gramos diarios. Es decir: con una sola lata de este refresco superamos la recomendación de lo que es diariamente saludable y nos deja un margen mínimo en relación al límite de seguridad. Teniendo en cuenta que el azúcar está presente en salsas, galletas, pan de molde... (en todos los productos procesados, básicamente), hagan cálculos. Y añadimos a todo esto que son calorías vacías, desvinculadas de aportes de fibra y carentes de macronutrientes. Lo que viene siendo nutricionalmente un asco.

Es posible que haya influido en el rebote que llevo el haber visto recientemente Fed up -un documental que os recomiendo muchísimo- y también un divertido e irónico vídeo del nutricionista Aitor Sánchez titulado "Si Rajoy fuese nutricionista". Pero me enfadé, me enfadé mucho cuando me di cuenta de la manipulación que la industria alimentaria lleva a cabo con nuestros hijos. 





Señores organizadores, les pido por favor que el año que viene convenzan a la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN) para que patrocinen el evento y si los niños tienen sed, nada como el agua para rehidratarse.