miércoles, 2 de noviembre de 2016

Patata de Chía

Hace ya cinco años que asistí a la primera Feria de la Patata de Chia, organizada de forma particular por uno de los hosteleros del pueblo. Habían previsto una zona de juegos infantiles, un pequeño mercadillo de productos locales y  una enorme hoguera donde se asaron patatas que pudimos degustar gratuitamente acompañadas con las salsas que participaban en el concurso de salsas que se había convocado para la ocasión. El tiempo acompañaba y fue una jornada divertida, entrañable, a la que asistieron gentes del valle y algunos de los “turistas fijos” de la zona –como nosotros-.



Este fin de semana ha tenido lugar la celebración de la V Edición de la Feria de la Patata de Chía, esta vez organizada por la asociación que nació al calor de la iniciativa particular del año 2011 y ahora ya bajo el paraguas de los organismos oficiales que han apostado por este acontecimiento dinamizador de la economía local. Nada que ver con entonces; en esta ocasión ha sido necesario habilitar varias parcelas a modo de parking para acoger al gran número de visitantes, la animación infantil corría a cargo de los Titiriteros de Binéfar y los medios de comunicación se desplazaron hasta el pueblo de Chía para hacerse eco del evento. El plato estrella ha evolucionado para estar a la altura del crecimiento de la Feria: en lugar de patatas asadas pudimos probar el típico recau (no os cuento qué es, tenéis que venir a probarlo). Los anómalos 23ºC y el sol radiante de este loco fin de octubre contribuyeron también a que la jornada fuera todo un éxito.


La patata de Chía se cultiva de forma tradicional en el Valle de Benasque desde hace siglos. La altitud (1200 m.) y el clima específico de la zona le confieren un sabor y una textura que ha sido muy apreciada durante generaciones. Ahora se dinamiza su cultivo y se recuperan técnicas de producción ancestrales –incluso empleando tracción animal en la mayoría de los procesos- gracias al impuso que aporta la Asociación de Productores de la Patata de Chía.




Es un producto que cuenta con la certificación del Comité Aragonés de Agricultura Ecológica y el sello de producto ecológico de la Unión Europea.



Además, su comercialización está a cargo de los trabajadores del Centro de atención a personas con discapacidad El Remós, que desde 1994 ofrece apoyo y servicios de ayuda e integración para este colectivo. El Remós cuenta con un centro ocupacional, un centro especial de empleo, viviendas tuteladas, residencia, un club deportivo… Todo ello ubicado en una zona rural de alta montaña, lo que posibilita a las familias del valle no tener que cambiar su lugar de residencia para atender las necesidades especiales de estas personas con discapacidad.




Una vez más los beneficios medio-ambientales y la responsabilidad social viajan de la mano. Os invito a buscar este producto en vuestros comercios habituales y desde luego, a anotar el puente del 1º de noviembre de 2017 en vuestras agendas para no perderos la sexta edición. Yo, mientras tanto, hago un hueco a la patata de chía en mi despensa y en la sección Eco-cielo de este blog.




Información de interés:

Asociación de Productores de la Patata de Chía
Valle de Benasque 22467 Huesca

El Remós
C/ Afueras s/n
22467 Sesué, Huesca

Telf. 974 553 855