martes, 20 de septiembre de 2016

Pero... ¿hay alguien ahí?

Después de unos meses de stand by en lo profesional y de relax en lo personal he tenido largo tiempo para la reflexión.

Miss Eco Urbanita es un proyecto que tuve durante muchos meses en la cabeza y con el que me costó arrancar por varios motivos. El principal de ellos era la falta de tiempo (¡a quién no le falta tiempo!), pero también había otra cosa importante que me retenía: la meta era demasiado utópica y la consecución de los objetivos imposible de medir.

Periódicamente, me asalta este segundo temor y esa es la razón de que mis vacaciones de verano "blogueriles" hayan sido tan prolongadas: estaba reconectando con la energía que originalmente me lanzó a abrir esta bitácora.

Atribuyen a Séneca la reflexión "nunca hay viento favorable para quién no sabe a dónde va". De vez en cuando es necesario replantearse las metas y los objetivos para no perder el rumbo. Cada día observo a mi alrededor a amigos, familiares, conocidos y desconocidos. Observo sus hábitos de consumo, sus inquietudes, sus preferencias a la hora de elegir un producto o del lugar dónde adquirirlo. La sostenibilidad medio ambiental y la responsabilidad social no es que ocupen lugares poco destacados en la lista de factores a tener en cuenta, sino que ni se tienen en consideración en la mayoría de las ocasiones. Es por eso que a veces la voluntad flaquea y te preguntas si no serás cómo Don Quijote enfrentándose a los molinos de viento, si hay alguien al otro lado compartiendo tus inquietudes, alguien a quién le pueda resultar útil la información o las reflexiones en voz alta que compartes.

Estos últimos días, mi hermana -mi medio yo-, que al principio se mostró reticente respecto a este proyecto, me ha convencido de que Miss Eco Urbanita debe seguir avanzando. Lo hizo diciéndome: "Al final, me voy a tener que poner a ayudarte con el blog". Pensé que si ella, estaba dispuesta a remangarse y a darme una patada en el trasero, es que merecía la pena hacerlo.

Si consigo que después de leer Miss Eco Urbanita, una sola persona lea la etiqueta al coger un envase en un supermercado antes de meterlo en la cesta y evalúe si es sostenible o no antes de decidirse a comprar el producto, el objetivo está cumplido.

¡En marcha!