jueves, 19 de mayo de 2016

Día Mundial del Reciclaje: una anécdota

Día Mundial del Reciclaje 


Esta semana se ha celebrado el Día Mundial del Reciclaje y tanta publicación sobre el tema en los medios sociales me ha dado que pensar. Al fin y al cabo, para eso son los "días de" ¿no?; para reflexionar sobre temas que forman parte de la realidad de todos (o de algunos) y que por rutina, inercia o cotidianeidad pasan desapercibidos en el día a día.

En primer lugar me ha invitado a recapacitar sobre mi actitud personal hacia estas tres erres, que son ley para quien quiera ser considerado como medioambientalmente responsable. A esta reflexión y a los tips que he ido incorporando a mi vida cotidiana tengo pensado dedicar un post completo, por si os puede servir de inspiración.

En segundo lugar, el Día Mundial del Reciclaje, me ha hecho pensar sobre el enfoque que dan las administraciones a la concienciación sobre el tema. E hilvanando pensamientos, me he acordado de algo que me parece interesante compartir con vosotros.

Si quieres que el público participe, pónselo fácil


En los últimos días he estado asistiendo a unas clases relacionadas con el marketing y el mundo digital. Esta frase es algo que hemos repetido mucho: si quieres que tu audiencia participe, pónselo fácil. Si lanzas una campaña con una promoción en redes sociales y quieres que tus followers compartan tu publicación, no les pidas que se registren rellenando un larguísimo formulario, suscribiéndose a un boletín y haciendo el pino puente. Si puede ser, que tengan que hacer un solo click, o te mandarán a hacer gárgaras y pasarán de ti.

En materia de reciclaje, lo mismo.

Una experiencia que me gustó...


Allá por el año 1994 más o menos viajé a Pamplona para conocer a parte de la familia del que hoy es mi marido. Ya entonces me debía fijar yo en temas medioambientales, porque me llamó mucho la atención el sistema de recogida de residuos que tenían organizado, especialmente en un momento en el que todavía había poca conciencia social sobre el tema en España.

En lugar de distribuir miriadas de contenedores de colores por toda la ciudad, los ciudadanos de Pamplona sólo tenían que tener dos cubos: orgánico e inorgánico. Cada noche, sacaban al rellano del piso dos bolsas, que recogía el portero. El único truco era que la bolsa de residuos inorgánicos tenía que ser de un color concreto (creo recordar que amarillo) para que el encargado de depositar la basura en el contenedor correspondiente, no se confundiera.

Después, los residuos inorgánicos se procesaban en una planta donde se separaban convenientemente para su reciclaje. Sencillo, ¿verdad?

A mí este sistema me pareció la pera de inteligente, porque facilitabas mucho la labor al ciudadano y por lo tanto tenía que vencer menos reticencias para su colaboración:

- Sólo necesita dos cubos en su domicilio, donde no siempre hay espacio para cuatro cubos: orgánico, plástico, vidrio y papel. Por no hablar de las pilas y el aceite, que van por libre.
- No tiene que ser un experto en la materia, mientras que con el sistema actual hace falta tener cierta culturilla recicladora: ¿los tetrabriks van en el mismo contenedor que las bandejas de porexpan? ¿los vasos debo tirarlos en el contenedor de vidrio? ¿qué hago con las tapas metálicas de los frascos de conserva?...
- Como cada día saca toda la basura, en casa no acumula residuos. ¿No os pasa que se os acumula el plástico porque os da pereza bajar al contenedor a echar la bolsa correspondiente? A mi sí, y me da mucha rabia.
- El consumidor no tiene que recorrer una o dos manzanas (o más) para ir hasta el punto donde se encuentran los contenedores de reciclado, que no siempre es el mismo lugar en el que se encuentra el contenedor de basura orgánica.

Con todo esto lo que consigues es una satisfactoria experiencia de usuario. Y no hay nada como un usuario feliz y dispuesto a colaborar.

Las ventajas para la administración que gestiona el tratamiento de los residuos también son importantes:

-Sólo necesitas dos contenedores.
-Sólo necesitas un tipo de camión para recoger toda la basura, ya sea orgánica e inorgánica.
-Se produce un ahorro importante en materia de "educación" al consumidor, lo que no es baladí.
-Se incrementa sensiblemente la colaboración del ciudadano.

...y que desapareció


Evidentemente este sistema que a mí me parece la cuadratura del círculo, no debió ser tal, puesto que tiempo después se desechó y fue sustituido por el de múltiples contenedores de colores que tenemos ahora en toda España.

O tal vez sí funcionaba, y las razones de su desestimación como sistema válido no tenían relación con la eficacia del sistema en sí, sino con otros criterios que a mí se me escapan. Vamos como sucedió con el sistema de vídeo Beta, que parece ser que era mejor que el VHS, pero éste se acabó imponiendo. La historia no siempre premia a los mejores.

O a veces pienso que tal vez ese sistema no ha desaparecido, sino que nunca existió y que es producto de mi imaginación.