jueves, 12 de mayo de 2016

Carrefour: al César lo que es del César

Peces grandes y peces pequeños 


Entre una marca perteneciente a una multinacional y otra pequeña de ámbito local, suelo elegir la segunda. Entre una gran superficie y un pequeño comercio, elijo al pequeño. Para mí es una cuestión de equilibrio, de arrimar el hombro para que el pez grande no se coma al chico. Es una cuestión de redistribución del poder económico, que al fin y al cabo es poder sobre casi todo lo demás. 

Pero toda norma tiene sus excepciones y os garantizo que con más frecuencia de lo que me gustaría reconocer me encontraréis en una gran superficie haciendo mis compras. 



Gratas sorpresas 


A veces, en las grandes superficies comerciales te encuentras con gratas sorpresas. Marcas como Lixoné por ejemplo, suelo comprarla en Carrefour, porque encuentro más variedad de la gama de productos que en la perfumería de mi barrio. 

Una sorpresa en positivo fue la que me llevé esta semana cuando entré en Carrefour para comprar un artículo que había localizado allí online y me encontré con todo el establecimiento inundado de banderas aragonesas y mensajes incitando al consumo local. 




¿Valor añdido o lavado de imagen?


Navegando por la red bajo la búsqueda "opiniones Carrefour" he encontrado mucho y todo malo. ¡Hasta existe un blog que se llama "Harto de Carrefour", madre mía! Desde luego, no seré yo quien abra campaña a favor de una cadena de supermercados.

Sin embargo, en el tema que me ocupa hoy,  me da lo mismo si la motivación de Carrefour es honesta o no. Entiendo que una exhibición tan apabullante de banderas regionales da satisfacción a un cliente que cada vez más reclama el Km 0 como un valor añadido. Además, Carrefour consigue que lo nos sintamos como en la tiendita de barrio, preocupada sinceramente por lo local. Personalmente, me parece una buena estrategia comercial y además me facilita bastante la compra porque me ahorra tener que leer bastantes etiquetas. 



Pero faltan más banderas


Ahora que han dado ese paso, yo les animaría a extender las banderas fuera de la sección de alimentación. No entiendo la razón por la que el consumidor exige tomates aragoneses pero le importa un pimiento que la sartén que está eligiendo esté fabricada en China y los calcetines en Indonesia. ¡Venga señores de Carrefour, anímense con las etiquetas #madeinspain!