domingo, 28 de diciembre de 2014

Un año y cincuenta entradas después

No soy muy de hacer balance a final de año. Tal vez sea porque para mí, desde que comencé a trabajar,  la Navidad no es una época de parón sino por el contrario de bastante ajetreo. No hay descanso ni ruptura, sino continuidad.

El verano me parece más apropiado para evaluar lo que han sido los meses anteriores y, sobre todo, para marcarme metas para el “siguiente curso”. De hecho, suelo ser más de “evaluación continua” y de ir corrigiendo el rumbo sobre la marcha. Las largas reflexiones sobre mi propia existencia me agotan y, por suerte, creo que poco a poco voy aprendiendo a fijarme más en el presente y a mirar de vez en cuando hacia el futuro.

Hace ya dos veranos que me propuse en serio la idea de poner en marcha este blog y de marcar una fecha para su lanzamiento: enero de 2014. Es por ello que precisamente ahora Miss Eco Urbanita cumple un año. A la vez que soplo las velas he aprovechado para mirar un poquito atrás.

Creo que en lo fundamental he sido fiel a los objetivos que me marqué y que podéis leer en la presentación “sobre mi” que encabeza esta bitácora. Objetivos tan simples como compartir con quienes quieran leerme la información que voy recopilando sobre los productos que compro y así hacer más fácil la tarea cotidiana de llenar la cesta de la compra de una forma respetuosa con el medio ambiente y con nuestro entorno económico y social. Bueno, ahora que lo escribo no sé si el objetivo es tan simple…

He intentado ser rigurosa, contactar con las empresas de las que voy a hablar antes de escribir sobre ellas –aunque no siempre consigo respuesta por su parte-, consultar a profesionales cualificados para contrastar mis propias impresiones sobre los productos que adquiero. Y, por supuesto, nunca he aceptado obsequios ni gratificaciones económicas por escribir ninguna de las entradas de mi blog para no comprometer mi opinión.

Todo no son medallas que colgarme en la pechera. Al principio me propuse mantener un ritmo de publicaciones semanales más elevado del que mi ritmo de vida se podía permitir y pronto tuve que renunciar y limitarme a una publicación semanal en el blog. Me gustaría que fueran más, pero necesito que exista un equilibrio entre las diferentes parcelas de mi vida para que ninguna de ellas me asfixie: madre, esposa, emprendedora y trabajadora por cuenta propia, aficionada a la montaña, al punto con dos agujas, a la lectura, a los blogs y videoblogs de moda, cocina y todo tipo de tutoriales, amante del té y adicta al Apalabrados, el Mezcladitos y el Candy Crush. Todo tiene su momento.

También sé que tengo pendientes mejoras de accesibilidad en el blog, sé que faltan links que faciliten la búsqueda de determinadas informaciones e incluso no estaría mal que dedicase algo de tiempo a pulir la estética del blog. Se me acumula la  información y las fotografías de más artículos de los que puedo procesar semanalmente y que poco a poco iré compartiendo. Y aunque no me gusta saltarme mis propias normas, alguna semana “me la he tomado libre” y no he publicado nada (y no siempre ha sido por causa de fuerza mayor, sino que simplemente me apetecía hacer pirola, lo confieso).

Es momento también de dar las gracias a todos los que ahora formáis ya parte de esta pequeña comunidad que se ha creado en torno al blog y sobre todo en torno a las redes sociales –donde sí consigo estar más activa-. Gracias por leer este blog, gracias por vuestros comentarios y gracias por vuestro feedback. Espero que a alguno de vosotros os haya picado la curiosidad de leer la etiqueta del desodorante o de una bandeja de filetes de carne antes de echarlos en la cesta. Sólo con eso podría decir que el objetivo está cumplido.

Finalizo este rollo de entrada con una anécdota reciente. La pasada Nochebuena cené junto a toda mi familia en casa de mi hermana donde hacía algún tiempo que no estaba. Entré al aseo a lavarme las manos para la cena y vi que el jabón de manos era de La Chinata. Miré alrededor y comprobé que el dentífrico era de Kemphor, que el desodorante era de Natur Núa… En las estanterías de su baño el 90% de los productos eran de fabricación española. Sonreí ante el espejo: “he conseguido convencer a alguien” Guiño

¡A por el segundo año del blog! ¿Me acompañáis en este viaje?