jueves, 13 de febrero de 2014

Los parabenes y la teoría de la conspiración

Estoy de acuerdo con José María Mulet en que uno de los pecados de la cultura ecológica ha sido vender un pack indivisible que incluye ecología, consumo local, salud y respeto al medio ambiente. Yo abogo por el consumo local y por conductas respetuosas con el medio ambiente y con un importante grado de responsabilidad social. Pero equiparar los términos ecológico=saludable=respetuoso con el medio ambiente... es mucho equiparar. 

Hoy me quedaba ojiplática leyendo un blog llamado viadimension.es. El autor, en un post titulado "Parabenes, veneno diario en tu piel", después de reconocer que es la primera vez que oye hablar de ellos y que la farmacéutica le ha asegurado que no hay estudios científicos que lo avalen, aconseja -en mayúsuculas- que no vuelvas a comprar un cosmético que contenga parabenes porque "si lo dicén... por algo será". ¡Argumento de peso donde los haya! El autor no se corta al afirmar que "el 80% de las enfermedades entran por comprar como autómatas, sin preocuparnos de lo que nos llevamos a casa". Os recomiendo leer el post, no tiene desperdicio ni tres ni revés en sus argumentos y por supuesto, ni una sola cita o link a estudios científicos serios que los respalden.




Si escribes la palabra "paraben", "parabenes" o "parabenos" en google, casi toda la información que encuentras está relacionada con su estigma como químico cancerígeno y potencialmente letal para nuestra salud. La química, en forma de conservantes está presente en la historia del hombre desde sus comienzos, puesto que permite preservar los alimentos de la putrefacción para no tener que obtenerlos (cazarlos, cultivarlos, cocinarlos) a diario. Hay quienes se empeñan en diferenciar entre "conservantes químicos" y "conservantes naturales". Los conservantes naturales podrían ser la sal (su nomenclatura química es NaCl), el vinagre (cuyo poder conservante se deriva de su alto contenido C2H4O2, ácido acético) o el azúcar (cuya fórmula química es C12H22O11). No soy una experta en química ni mucho menos, pero sospecho que todo es química, de una forma o de otra.



También hay una fobia muy extendida hacia todos aquellos componentes expresados como una E seguida de un número y la absurda leyenda urbana de que cuanto mayor es el número que sigue a la letra más venenoso y perjudicial es para la salud. Para desmontar esta teoría dos ejemplos:

- El ácido cítrico (ese que se encuentra en las naranjas y los limones) se engloba dentro del grupo de los antioxidantes que comienzan con el código E300. En concreto es el aditivo E330.
- El código E967 -uno de los números más elevados dentro de los "códigos E"- corresponde al Xilitol, un azúcar natural que proviene de la madera y que está muy valorado por ser anticaries, dietético y saludable.



Hay conservantes en los cosméticos, en los alimentos, en los medicamentos... porque son necesarios. Las fórmulas médicas, precisan conservantes para ser estables. Los alimentos que se comercializan o aquellos que se cocinan en casa y no se van a consumir inmediatamente, necesitan conservantes para no  convertirse en una fuente de gérmenes y microorganismos que podrían afectar gravemente a nuestra salud. Nos encanta comprar un champú con extracto de papaya porque nos evoca el paraíso y la naturaleza, el frescor frutal... pero ¿imaginamos qué grado de descomposición podría tener un extracto frutal después de seis meses metido en un bote sin conservantes? Como dice Ignacio Borrás es preferible utilizar un limpiador con parabenes que con E. Coli. 

Por lo que he podido informarme consultando directamente a químicos, farmacéuticos y navegando por la red, los parabenes son seguros en las dosis que están permitidos. No hay estudios científicos que avalen la teoría de que son carcinógenos ni disruptores hormonales (fuera de ensayos en animales a dosis altísimas que nada tienen que ver con su uso en cosmética). Tampoco son irritantes ni sensibilizantes, a no ser que seas alérgico. El hecho de que exista un reducido número de personas alérgicas a una sustancia, no justifica que deban retirarse si no hay peligro alguno en su uso, como parece ser el caso. Hay mucha gente alérgica a los frutos secos y de momento ningún grupo ecologista ha pedido que se prohíba su consumo. Los parabenes se utilizan desde hace décadas de forma totalmente segura.



El mero hecho de indicar en un producto "Libre de parabenes" hace pensar al consumidor de manera engañosa de que ese producto es mejor y más seguro al no incluir parabenes en su formulación. Opino que eso es manipular al consumidor desinformado, pero ¿la culpa es del consumidor o del fabricante? 

Si retiramos los parabenes, tendremos que añadir de todos modos otros conservantes, que pueden igualmente ponerse bajo la lupa de la seguridad.



Lo que más gracia me ha hecho al leer el artículo de Via Dimensión, es el argumento de que las industrias químicas, parece ser que son intrínsecamente perversas y utilizan el conservante más barato que existe con el único fin de lucrarse con ello aumentando sus beneficios. En mi opinión, el hecho de que el conservante sea económico, repercute también positivamente en el bolsillo del consumidor, sobre todo cuando se trata de artículos de uso cotidiano. Las fábricas de cosméticos no son un "ente" malvado, poderoso y avaro. Sí, son empresas y deben ganar dinero para proseguir con su actividad, pagar sus impuestos y las nóminas de sus empleados, pero eso no les convierte en avariciosos. En ellas trabajan químicos y especialistas en dermofarmacia que son personas, tienen familias y  utilizan champú y gel cada día. Llamadme ingenua, pero no creo que el ser humano sea tan malo.

¡Siempre a vueltas con la teoría de la conspiración, qué aburrimiento!