martes, 7 de enero de 2014

Francia o viajar para aprender sobre consumo local

Acabo de pasar unos días en Francia con mi familia. Para que el viaje resultase más cómodo y económico y puesto que viajábamos con varios niños y éramos multitud, decidimos alquilar un apartamento y hacer la compra en un supermercado cercano para hacer desayunos y cenas en casa. 




El primer día me llamó la atención la enorme bandera francesa que aparecía impresa en la caja de los cereales Nestlé junto al texto: "Fabriqué en France avec du blé français". Y no sólo eso... Di la vuelta a la caja y me encontré con un mapa de Francia indicando la ubicación de las fábricas y la afirmación de que todos los cereales Nestlé están fabricados en Francia.




Me puse a mirar los envases de todo lo que habíamos comprado y al día siguiente me acerqué al supermercado para confirmar mis sospechas: no sólo Nestlé hace gala de esta invitación al consumo patriótico, la bandera francesa y la leyenda "Fabriqué en France" aparece en infinidad de productos de todas las marcas. Tanto en el supermercado como en las tiendas de barrio, todas las frutas, pescados, y carnes están perfectamente identificados con su lugar de procedencia.




Cuando voy a la frutería en mi ciudad me siento como la petarda que en lugar de preguntar si las naranjas están dulces y jugosas intenta averiguar si son argentinas o españolas. ¡En Francia no hay que preguntarlo, te lo dicen! ¡Ooooohhhhh!!!




En el ideario español colectivo aparece la palabra chauvinismo ligada a francés. Error, pensé con la caja de cereales en la mano. ¡Bien por nuestros vecinos franceses!